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Esta semana vamos a centrarnos en cómo debemos actuar ante quemadura leves, quemaduras de primer grado que se producen no tanto por incendios, tal y como los entendemos, sino por fuentes de calor tales como velas, fogones, líquidos muy calientes o utensilios de cocina.

Lo primero que queremos destacar de forma muy clara es que nos vamos a centrar en pequeñas acciones que debemos, o que no debemos, hacer en caso de pequeños accidentes, en caso de pequeñas quemaduras que en muchos casos no necesitarán la atención médica, o que, aunque la necesiten, simplemente serán una primera protección que deberá estar continuada por la visita al centro de urgencias inmediatamente.

Hay que tener presente que cualquier medida que se tome busca principalmente no empeorar la situación, y que ante cualquier duda hay que esperar las indicaciones o actuaciones de profesionales de la sanidad, que son los que podrán curar las heridas por quemaduras.

Lo primero que aclararemos son los criterios que siguen los profesionales para diferenciar entre quemaduras leves y graves, o entre los diferentes grados, para aclarar las posibles dudas al respecto.

Tal y como muchos de vosotros habréis oído alguna vez, las quemaduras se clasifican en grados, atendiendo a los siguientes criterios marcados por los profesionales de la sanidad, pero para simplificarlo nos limitaremos a subrayar las variables que clasifican una quemadura:

  • La extensión de la quemadura
  • Las capas de la piel afectadas.

Son los propios médicos los que determinan si una quemadura es de primer, segundo o tercer grado, atendiendo a si es más o menos superficial o a la proporción del cuerpo que se ha visto afectada.

Así, una quemadura leve, que no afecta a capas profundas pero que está muy extendida, puede ser clasificada de grado superior respecto a una quemadura igual de intensa pero que afecte a menos trozo de piel. Las quemaduras más leves son de primer grado, y en función de estos criterios se clasifican como de segundo o tercer grado.

pan-645455_640Centraremos este artículo, tal y como hemos dicho, en quemaduras claramente leves, de primer grado y de perfil bajo, ya que para el resto el consejo es claro: llamar a urgencias y hacer exactamente lo que ellos digan en función del origen de las quemaduras.

Vayamos pues a los consejos y pasos a seguir en caso de una quemadura leve, en la que el quemado está perfectamente consciente, no sufre un dolor fuerte y tenemos claro que no hará falta recurrir a los servicios de urgencia o que si lo hacemos será simplemente para asegurarnos y quedarnos más tranquilos.

Nos referimos a quemaduras tales como las que provoca una vela a la que nos acercamos demasiado, el contacto con una salpicadura de aceite caliente, con una olla que está en el fuego o con cualquier fuente leve de calor.

– Poner la zona afectada bajo agua fría.

En este punto hay que hacer una aclaración, ya que hay mucha confusión.

sink-400276_1280No debemos APAGAR con agua las llamas que actúan sobre una persona, tal y como vimos en el post de cómo actuar ante un incendio en el hogar , pero ahora no hablamos de apagar llamas, hablamos de enfriar una zona quemada levemente en la que no hay ninguna llama actuando.

Así, lo que hay que hacer es poner la zona afectada bajo un chorro de agua fría, la temperatura normal de un grifo puesto en esa posición nos vale perfectamente, puesto que tampoco interesa que el agua esté «helada». Con esto conseguimos bajar la temperatura de la zona y paliar la intensidad del dolor. El tiempo estimada como idóneo se mueve entre 10 y 15 minutos.

– No poner jamás pomadas o sustancias de ningún tipo.

Debemos recordar que no somos médicos, y por tanto no debemos decidir añadir sustancias a una zona levemente dañada, ya que podemos provocar problemas para la persona. Serán los médicos o los servicios de primeros auxilios los que decidan si hay poner alguna pomada o remedio a tal efecto.

Una vez hecha la consulta en el centro médico, serán ellos los que nos recomienden aplicar pomadas específicas para tratar quemaduras leves. Si la quemadura es muy leve, y el dolor muy poco intenso, en la propia farmacia nos podrán recomendar una de estas pomadas sin que haga falta ir al médico, pero insistimos, solamente actuaremos así en caso de una quemadura muy leve que genere muy poco o nada de dolor.

Si una quemadura en principio leve empeora claramente, el dolor aumenta, salen ampollas o crece su radio de afección, hay que ir al médico inmediatamente.

– No pinchar las ampollas nunca.

Las ampollas surgen cuando la quemadura, aunque leve, es un poco intensa. Jamás debemos pincharlas, puesto que nos protegen de posibles infecciones en la zona quemada, y si las pinchamos damos vía libre a posibles infecciones y complicaciones.

Serán los profesionales sanitarios los que, en un entorno esterilizado y con los conocimientos necesarios, las pinchen y actúen sobre la zona afectada para impedir las infecciones.

 

La próxima semana analizaremos lo que hay que hacer y no hacer si lamentablemente nos encontramos en una situación con quemados graves, ya que a la llamada a los servicios de urgencia será interesante tener presente los errores que no debemos cometer nunca para no agravar la situación.

Esperamos que este post haya sido de utilidad, y que evitemos cometer errores que puedan hacer que una quemadura muy leve nos acabe dando problemas por actuar erróneamente sobre ella.

Gracias de nuevo por seguir PrevenBlog, os invitamos a compartir este post en vuestras redes sociales !!

 

 

 

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